Elvira Arellano reports from Oaxaca – Invites Jesse Jackson to join the migrants

Posted on December 29, 2010

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La Valentía del Arcángel Gabriel

Por Elvira Arellano (English Translation follows)

En los Estados Unidos, hay por lo menos 5 millones de niños cuyos padres o madres, o ambos son indocumentados, y de estos niños, por lo menos 80 por ciento son ciudadanos estadounidenses. Además muchas de las esposas y los esposos de los indocumentados son ciudadanos estadounidenses también. He escuchado las historias de dos de estos padres, ambos hondureños, aquí en Oaxaca, donde he pasado la temporada sagrada de Navidad con el padre Alejandro Solalinde. El padre Solalinde dirige una misión que proporciona ayuda a los migrantes que van pasando desde los países centroamericanos hacia el norte rumbo a los Estados Unidos, un viaje cada vez más peligroso.

Nos acordamos, por supuesto, que la Virgen María y San José también eran migrantes durante esta temporada. También nos acordamos que el arcángel Gabriel se le apareció a José y lo conmovió para que aceptara las responsabilidades de la paternidad. Tal vez Gabriel se le apareció a los dos padres hondureños también, inculcando en ellos la valentía de empezar el peregrinaje espantoso en medio del cual me tocó conocerlos.

Ambos hombres habían sido traídos a los Estados Unidos cuando eran niños pequeñitos, uno a California, el otro a Houston en Texas. Los dos se hicieron adultos, se casaron y tuvieron hijos. Ambos hombres se encontraban expulsados del único país que conocían y separados de sus esposas y de sus hijos, todos ellos ciudadanos estadounidenses. Y ahora los dos intentaban regresar para compartir con sus familias durante la Navidad.

Muchos hemos oído de la masacre de los 72 migrantes centroamericanos en Tamaulipas en el año que ya sale. El Tribunal Internacional de Conciencia de los Pueblos en Movimiento que convocamos en noviembre señaló que el gobierno mexicano no había hecho nada para poner fin a estos plagios, asesinatos, y violaciones sexuales de las migrantes. Habíamos señalado que estas cosas siguen pasando, y el gobierno es cómplice.

Yo me subí a los vagones del tren que los migrantes utilizan en su viaje hacia el norte, y me parecía increíble que los migrantes sean capaces de soportar los vientos poderosos. Últimamente, funcionarios del gobierno mexicano pararon el tren. A todo mundo se les ordenó bajarse del tren, y los asaltaron, robándoles todas sus pertenencias. Luego el tren seguía marchando, pero tuvo que parar porque los rieles habían sido bloqueados por troncos de árboles. El día 16 de Diciembre de la oscuridad salieron bandidos que otra vez obligaron a los migrantes a que bajaran del tren. Esta vez plagiaron a más de 50 de los migrantes. En estos casos, de los cuales ha habido miles, se plagian, golpean, asaltan y a veces matan a los migrantes.

Como es también el caso en los Estados Unidos el gobierno debate en una forma muy lenta el proceso de cambiar las leyes para dar mejor protección a los migrantes. Como sucede también en los Estados Unidos, el presidente de la republica no hace nada para poner fin a esta crueldad.

Pronto en los Estados Unidos se celebrará el natalicio del Doctor Martin Luther King, hijo. Y luego un poco después la comunidad afro norteamericana recordará Malcolm X. Tal vez por razón de sus antecedentes caribeños, Malcolm entendía que personas como estos dos padres hondureños también son afroamericanos, es decir, africanos en las Américas. Creo especialmente que el padre hondureño que ha vivido en Houston, que fue criado desde la infancia en el contexto de la comunidad de raza negra en aquella ciudad, hubiera respondido de corazón al mensaje de Malcolm, de unidad y solidaridad en todo el continente.

El sistema de mano de obra indocumentada, que los Estados Unidos ha utilizado durante decenios para nutrir su economía y competir con China, ha producido millones de familias de estatus mixto, de hecho entre ellos 5 millones de niños con una madre, un padre o ambos padres
indocumentados. Los Estados Unidos llevan una responsabilidad ante Dios por el sufrimiento de estos niños y estas familias. Como es el caso usual, el gobierno mexicano también tiene las manos manchadas con la sangre derramada por la irresponsabilidad del vecino país del norte.

Mientras políticos y los jefes adinerados de las corporaciones duermen en sus camas cómodas, y despiertan con sus niños dormilones durante la temporada de las ferias, ¿Acaso podemos nosotros dar la espalda a los millones que se encuentran atrapados en la telaraña de terror que
estos caballeros han erguido? ¡Es indispensable cambiar las leyes y respetar a las familias, y proteger a los niños!

El presidente Obama es el padre de dos hijas. He leído que se ha ido a Hawái para pasar las vacaciones con ellas. Mientras tanto Carlos, cuya pierna fue fracturada cuando oficiales del gobierno mexicano lo arrojaron de aquel tren, espera que la pierna se cure para que pueda seguir en su peregrinaje para estar con sus hijas de nuevo. Oro que el arcángel Gabriel proporcione la misma valentía que ha dado a estos dos padres centroamericanos para el mismo amor para sus hijos que ellos tienen.

Si tuviera el mismo grado de valentía, declararía una moratoria sobre las deportaciones cuando da su mensaje anual sobre el estado de la nación en enero, enviando un mensaje para todo el hemisferio. Que la explotación de los millones de trabajadores y el temor de millones de niños deben acabar.

Mientras tanto extiendo una invitación al reverendo Jesse Jackson y otros dirigentes de la comunidad afro norteamericana a que vengan a Oaxaca para respaldar al padre Solalinde, quien son blanco de amenazas de muerte todos los días, y que también hable con  estos padres afroamericanos cuyo solo deseo es de estar de nuevo junto a sus hijas e hijos afroamericanos. Lo más cruel de la esclavitud fue, tal vez, la separación de las familias. En la forma de esclavitud moderna que es la mano de obra indocumentada, este pecado en contra de los hijos de Dios sigue aun.

Jamás olvidaré el apoyo que el reverendo Jackson y su esposa, Jackie, me proporcionaron cuando estuve en el santuario en Chicago. Yo se que el reverendo Jackson, por lo menos, tiene la valentía que el arcángel Gabriel da a los padres.

The Courage of the Angel Gabriel

By Elvira Arellano

There are five million children in the United States with at least one undocumented parent, and 80% of the children are U.S. citizens and many of their spouses are U.S. citizens. I have learned the stories of two of these fathers, Hondurans, here in Oaxaca, Mexico, where I have spent the Holy Days of Christmas with Father Solalinde. Father Solalinde runs a mission for migrants from Central America as they make the dangerous journey north to the United States.

We remember of course that Joseph and Mary were migrants during this season. We remember also that the angel Gabriel appeared to Joseph and moved him to accept the responsibilities of fatherhood. Perhaps Gabriel appeared to the two Honduran fathers as well, inspiring in them the courage to make the terrible journey on which I met them.

Both men had been brought to the United States as small children, one to California, one to Houston, Texas. Both had grown up, married and had daughters. Both had found themselves expelled from the only country they knew and separated from their U.S. citizen wives and children – and both were trying to make their way back to their families for Christmas.

Many have heard of the massacres of the Central American migrants at Tamaulipas earlier this year. The Tribunal we convened in November pointed out that the Mexican government had not moved to stop the kidnappings, murders and rapes of the migrants. We pointed out that they continue – with the complicity of the government..

I stood on top of the train where the migrants ride to the north and wondered how they could withstand the powerful winds. Recently, the train was stopped by Government officials. All were ordered to get down, or thrown down, and all were robbed of every cent they had. Then the train continued on, only to be stopped by trees placed across the tracks. Out of the darkness, armed bandits came and ordered the migrants off the train again. This time they kidnapped a dozen of the migrants, took them to the mountains where they were beaten and two were raped. In these cases – of which there are thousands – the migrants are robbed, brutalized and held for ransom – or killed.

As in the United States, the Mexican Congress deliberates slowly to change laws so that the migrants can be protected. As in the United States, the President does nothing to stop the brutality.

Soon, in the United States, there will be a celebration of Dr. Martin Luther King. And then later, the African American community will remember Malcolm X. Perhaps because of his Caribbean origins, Malcolm understood that these two Honduran fathers were African Americans – Africans in the Americas. I think the father from Houston, raised from childhood in the black community there, would have responded from his heart to Malcolm’s message of unity and solidarity across the continent.

The system of undocumented labor, which the United States utilized for decades to provide cheap labor to boost its economy and help it compete with China, left millions of mixed status families, in fact, five million children with an undocumented parent. Before God, the United States bears the responsibility for the suffering of these children and these families. As usual, the Mexican government has dipped its hands in the blood that flows from the irresponsibility of the north.

While politicians and wealthy corporation Presidents sleep in their comfortable beds and wake up to their sleepy eyed children during these holidays, can the rest of us turn our backs on the millions caught in the web of terror they have created? The laws must be changed and the families that have been formed must be respected and their children protected!

President Obama is a father with two daughters. I read that he is spending time with them in Hawaii. Meanwhile Carlos, whose leg was broken when he was thrown off the train by government officials, waits to heal so that he can continue the journey and be reunited with his daughters.  I pray that the angel Gabriel would give Obama the courage that he gives these two Dominican fathers, the same love of a father for a daughter that they have.

If he had their courage, Barack Obama would declare a moratorium on deportations that separate families in his “State of the Union” address in January, and send a message down the continent that the exploitation of millions of workers and the terrorizing of millions of children must stop.

In the meantime, I would like to invite Rev Jesse Jackson and other African American leaders to come to Oaxaca, to support Father Solalinde, who receives death threats every week, and to talk with the African American fathers seeking to be reunited with their African American children. The separation of families was perhaps the cruelest aspect of slavery. In the modern day slavery of undocumented labor, this sin against God’s children continues.

I will never forget the support that Rev Jackson and his wife Jackie gave me when I was in sanctuary in Chicago. I know, at least, that Rev Jackson has the courage that Gabriel gives to fathers.

 

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