Robando Vidas

Posted on September 7, 2011

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Elvira Arellano

El congresista Luis V. Gutiérrez de Illinois nos informa que por fin, el presidente Obama ha acordado utilizar sus poderes ejecutivos para parar por lo menos algunas deportaciones. Parece que los estudiantes que hubieron sido elegibles para el proyecto “Dream” no serán deportados. También parece que los que tienen hijos que son ciudadanos norteamericanos y reúnen otros requisitos tampoco serán deportados, mientras todos esperamos para que las leyes rotas de inmigración se arreglen por fin. El congresista Gutiérrez nos advierte de que debemos esperar lo que realmente va a ser la cobertura de estas políticas nuevas, y ¡cuidado con los “notarios públicos oportunistas y estafadores” y abogados deshonestos que intentan dar información falsa!

Mientras esperamos, millones siguen trabajando, contribuyendo a la riqueza económica de los Estados Unidos también envían sus remesas a México y Centroamérica para que sus parientes puedan comer. Es una vida dura, y muy pocas personas influyentes y poderosas parecen reconocer lo valioso y lo humano de estos millones de trabajadoras y trabajadores.

Debemos observar con cuidado al presidente Obama, para entender cómo expresa su compasión nuevamente descubierta. Por cierto, tenemos el derecho de ser escépticos, no solo en el tema de la inmigración sino también en el problema del cuidado de salud para los millones que viven marginados de la ciudadanía norteamericana pero que prestan su labor a la economía de los Estados Unidos. Es con cierta amargura que recordamos el incidente en que el presidente Obama anunció que su reforma sanitaria no iba a ayudar a los “ilegales”. Nos espantó el cambio de terminología, de “indocumentados” a “ilegales” después de llegar a la Casa Blanca. Pero debemos preocuparnos más sobre lo que el presidente estaba diciendo acerca de cuidado de salud para nuestra gente.

En Nueva York, los afro norteamericanos y latinos típicamente viven 12 años menos que los blancos. En Chicago la diferencia es 20 años. La explicación para esta discrepancia es que no recibimos el nivel de cuidado de salud que detecta a tiempo enfermedades como diabetes, hipertensión, cáncer del seno, cáncer cervical y VIH-SIDA.

Desde luego que la situación para los indocumentados es probablemente peor. Trabajan, pero no tienen seguro de salud. Cuando se enferman, los botan como basura.

Sabemos muy bien lo que significa cuando una madre o padre se los llevan arrastrados del hogar para ser deportados. Nadie se encarga de los que quedan atrás. A nadie le importa que la familia pierda su hogar y lo poco de efectivo que tenían ahorrado.

Sucede lo mismo cuando una madre o padre mueren a causa de una enfermedad. Pero morir a una edad relativamente joven puede prevenirse con exámenes médicos para detectar las enfermedades a tiempo y recibir su tratamiento, medicamento y consejos para cambiar su dieta y estilo de vivir.

Puede pasar mucho tiempo hasta que los Estados Unidos, o inclusive México, responda a las necesidades medicas de los migrantes, pero me expreso de acuerdo con la Familia Latina Unida en su llamado para que la comunidad se organice para proveer estas pruebas para detección temprana para nuestras familias y nuestros hijos, probando por diabetes, cáncer de seno, hipertensión y VIH-SIDA, y distribuyendo la información sobre dieta y estilo de vida que puede ayudar a la gente a que sobreviva a estas temibles enfermedades.

Si me robas mi coche o mi televisor, puedes ser perdonado. Si me robas 15 o 20 años de mi vida, Dios te juzgará. Nuestra comunidad no debe quedarse con los brazos cruzados, permitiendo que esta situación continúe.

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