Keep the Pressure On Obama

Posted on January 11, 2012

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Keep the Pressure On Obama  (Spanish follows)

By Elvira Arellano

The Obama administration announced this week that they will be introducing a new rule on immigration enforcement. The new rule will allow family members to apply for visas for undocumented members of their family without those members having to leave the country. It is an important change- and an important victory for the campaign for American Children and Families – which will keep thousands of familias together.

This is how it works. Currently, if a U.S. citizen husband who wants to make his undocumented wife legal, they must leave the country and apply for a “waiver.” The waiver acknowledges that keeping the family separated would create a serious hardship for the U.S. citizen husband and their U.S. citizen children. This has been a dirty trick rule. The husband and wife go to Juarez across the border in Mexico and make their application. The application is denied and a ten year bar is placed on the wife against returning to the country.

According to the new rule, they can apply for the waiver without leaving the country. The waiver should be granted on the basis of the extent of the hardship the deportation would cause the U.S. citizens in the family. If the waiver is denied, the wife will still be allowed to stay in the country as long as she had no criminal record. The Obama administration will have to determine if depriving a child of his mother or father, or of depriving a man or woman his life partner, is a hardship.

If the waiver is denied, the person should still be allowed to stay because of the policy of prosecutorial discretion, another change in policy won by the campaign for American Children and Families. According to this new policy of “discretion” Homeland Security will not deport those people who have strong family ties to U.S. citizens or who were brought here at an early age. This means that most people should not be afraid to apply for the waiver. It does not guarantee that the Obama will define hardship in a way that respects the sanctity of families.

It has been over ten years since Familia Latina Unida first raised the issue of the separation of families with U.S. citizen children or spouses. During those ten years of struggle, with the help of Congressman Luis Gutierrez our families have marched, traveled, testified, and visited hundreds of congressman and local elected officials. They have gradually won the support of the majority of the people in the United States.

When President Obama accepted the Democratic Party nomination he promised that as President he would stop the separation of families. I wanted to believe him. His exact words were that “It was wrong to separate a mother from her son.” I watched him make that statement on television from Mexico because I had been deported and ripped from the arms of my U.S. citizen son a few months before. I wanted to believe him.

In the first six months of 2011, the Obama administration deported 46 thousand parents of U.S. citizen children.

I am very proud that Familia Latina Unida had the courage to take on the President last year, traveling with Congressman Gutierrez to over 30 cities to campaign for Family Unity and finally to Washington D.C. where the Congressman was arrested in front of the White House.

The new policy of prosecutorial discretion and the new rule on in-country waiver applications will save many families. But we will not allow ourselves to judge Obama on the basis of press releases.

Homeland Security is required to report to Congress on the details of the deportations it will carry out between January 1st and July 1st of this year. We will know how many parents of U.S. children and spouses of U.S. citizens are deported, how many hardship waivers have been granted and how many people have achieved legal status or at least have had their deportation cases closed.

We will know. We will judge the President on what he does – not on what he says.

 

Hay que seguir presionando

Por Elvira Arellano

 

La administración del presidente Obama anunció esta semana que van a introducir un nuevo regalamiento sobe la aplicación de las leyes de inmigración. Esta nueva regla permitirá que muchos indocumentados que pretenden arreglar el estatus migratorio por medio de sus familias puedan solicitar la visa sin regresar a sus países de origen. Es una modificación importante y también una victoria importante para la Familia Latina Unida, pues mantendrá unidas a miles de familias.

Actualmente la cosa funciona así: Si un hombre que es un ciudadano norteamericano quiere legalizar a su esposa, una indocumentada, tienen que salir del país y solicitar una excepción (“waiver” en inglés).  Este documento tiene que atestiguar que mantener la familia separada constituye una privación seria para el esposo (ciudadano) y los hijos (ciudadanos). Esta ha funcionado en una forma tramposa, pues esposo y esposa viajan a Ciudad Juárez, Chihuahua, al otro lado del Río Bravo de El Paso, Tejas, y someten sus trámites. Se les niega su solicitud y por diez años, la esposa no puede regresar a los Estados Unidos.

Conforme con la nueva regla, pueden someter sus trámites pidiendo la excepción sin salir de los Estados Unidos. La excepción debe concederse a base de la intensidad de la privación que la deportación de la esposa causaría a los ciudadanos estadounidenses en la familia. Al negarse la excepción, la esposa, sin embargo, podría permanecerse en los Estados Unidos siempre y cuando no tenga un “record” de delitos criminales. Le tocaría a la administración de Obama determinar si privar un niño de su madre o padre, o privar un hombre o una mujer del cónyuge de su vida, constituye una privación.

Al negarse la excepción, sin embargo la persona debe poder permanecer por razón de la política de excepción, otra modificación de la política migratoria ganada por la campaña a favor de Familias y Niños Americanos. Conforme con esta nueva política de “discreción fiscal”, el gobierno no deportará a aquellas personas que tienen lazos fuertes con los ciudadanos norteamericanos o que fueron traídos a los Estados Unidos cuando muy jóvenes. Esto significa que la mayoría de las personas no deben temer solicitar la excepción (“waiver”).  No garantiza que la administración defina la ‘privación” en una forma que respeta la santidad de la familia.

Ya hace diez años desde que la Familia Latina Unida por primera vez empezó a hacer campaña a en contra de la separación de familias que tienen cónyuges o hijos que son ciudadanos estadounidenses. Durante aquel decenio de lucha, con el respaldo del congresista Luis Gutiérrez, nuestras familias han marchado, viajado, testificado y realizado visitas con cientos de congresistas y funcionarios elegidos a nivel local. Poco a poco han podido ganar el apoyo de la mayoría del pueblo estadounidense.

Al aceptar la nominación presidencial del Partido Demócrata nos prometió que, como presidente, pondría fin a la práctica de separar las familias. Yo realmente deseaba creer su palabra. Sus palabras precisas eran “Fue incorrecto separar una madre de su hijo”. Yo lo miraba por televisión desde México cuando hizo tal declaración, porque ya me habían deportado, arrastrada de los brazos de mi hijo ciudadano unos pocos meses antes. Realmente quería creerlo.

En los primeros seis meses de 2011, la administración de Obama deportó a 46 mil padres y madres de niños que son ciudadanos norteamericanos.

Me da orgullo que la Familia Latina Unida haya tenido el valor civil de retar al presidente el año pasado, viajando con el congresista Gutiérrez a 30 ciudades con nuestra campaña y al final a Washington DC donde el congresista fue arrestado en un plantón delante de la Casa Blanca.

La nueva política de “discreción fiscal” y la nueva regla que permite que se tramite las solicitudes de regularización de estatus de esposos y esposas sin salir del país en algunos casos rescatarán a muchas familias. Pero no tenemos el lujo de dejarnos guiar por comunicados de prensa.

El Departamento de Seguridad Interior (Homeland Security), encargado de inmigración, debe informarle al Congreso sobre los pormenores de las deportaciones que va a llevar a cabo entre el primer día de enero y el primer día de Julio de 2012. Vamos a saber cuántos padres y cuantas madres y cuantos cónyuges de ciudadanos norteamericanos han logrado arreglar sus estatus legal, o por lo menos han visto sus casos de deportación cerrados.

Vamos a saber, y podremos juzgar la gestión del presidente a base de lo que hace y no nada más a base de lo que dice

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