EL MINISTERIO DE LA CONEXIÓN

Posted on June 30, 2012

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EL MINISTERIO DE LA CONEXIÓN

La sexta semana en la temporada de Pentecostés

En la Iglesia en la lucha

 

Hoy quiero hablar con ustedes sobre nuestros niños, nuestros jóvenes, sobre la violencia y la influencia de la calle. Quiero hablar con ustedes acerca del Ministerio de la Conexión.

Pero hoy quiero que se sientan la manera en que Dios está trabajando. Afuera, las rosas todavía aparecen alrededor de la Virgen de Guadalupe. Se nos ha dado un gran regalo en esta iglesia. Llamamos a este regalo la Revelación de las Temporadas. El Señor nos ha mostrado cómo vivir en armonía con su potente intervención en nuestros asuntos siguiendo la disciplina de las estaciones del año en las escrituras y en el Espíritu Santo. Porque él nos ha hecho ver la verdad.

Es a través de este proceso de revelación que fuimos capaces de inspirar y dirigir la lucha sobre la inmigración – no sólo para nuestros miembros de la Iglesia – sino para millones de personas. A través de esta dirección, a través de este proceso de revelación, fuimos capaces de inspirar y poner en marcha la primera victoria real para los indocumentados en más de diez largos años.

No sé si ustedes creen en este proceso de revelación. En verdad hemos estado aprendiendo realmente cómo vivir de lo que hemos recibido. Nosotros hemos aprendido confiar en él. Nosotros hemos aprendido ver con los nuevos ojos que Dios nos está dando. ¡Pero identificas un árbol por la fruta que produce! Y la orientación de la revelación de las temporadas nos ha dado fruto. Muchos de ustedes están juntos a sus familias porque hemos concebido, exigido y ganado la llamada “discreción procesal.” Cientos de miles de jóvenes, hombres y mujeres menores de treinta años ahora ya podrán solicitar una prórroga y permisos de trabajo y salir de las sombras después del 15 de agosto. ¡Los frutos son reales!

Ahora estamos en la temporada de Pentecostés, en la sexta semana. Esta temporada nos revela los ministerios que estamos llamados a comenzar el próximo año. Si nuestra fe es sincera, estos ministerios darán frutos. Hoy estamos llamados a enfocar nuestra fe en el paso de la antorcha a una nueva generación. Hoy nos centramos en el don de la conexión, en la vocación de ser un conector.

La escritura que nos guía es “la elección de los siete – y Esteban.” En el relato del Evangelio que vivimos cada año, Jesús vino a restaurar un pueblo. Dijo que “yo soy la vid; ustedes son las ramas. Si permanece en mí y yo en TI, darán mucho fruto.” El pueblo de Dios había sido salvado de Egipto. Acababan de recibir una ley con instrucciones de cómo vivir que podría asegurar su unidad y relaciones de justicia y amor. Dios les estaba utilizando para ser testigo de su justicia y el amor que daría inspiración a todas las naciones. Y Dios prometió hacerlos crecer en números hasta que se convertirían en la misma cantidad de las estrellas que hay en el cielo.

Pero el pueblo de Dios llegó a ser perdido. Sus líderes se convirtieron en codiciosos e hipócritas. Fueron conquistados por un imperio. Entonces era el Imperio Romano. Hoy en día, es el Imperio de los Estados Unidos. Ya no vivían por la ley de Dios. Lucharon entre sí. Mataron entre sí. Sus familias fracasaron y no criaron a sus hijos en el camino del Señor. Eran miserables, causando daño entre sí y no sabían por qué.

Jesús fue ungido por Dios para regresar la gente a los caminos de Dios. Les dio el mensaje de Dios de perdón y renovación de su vida. Después de su crucifixión y resurrección, los discípulos recibieron el Espíritu Santo y comenzaron a difundir el mensaje de renovación, de ser un nuevo pueblo de Dios, en todas partes. Eso sucedió en esta temporada de Pentecostés.

Ahora, en la sexta semana de Pentecostés, los discípulos comprendieron que no podían hacer todo el trabajo. Nombraron a siete personas, incluyendo a un hombre llamado Esteban, para ayudarles a llevar a cabo el trabajo. Los siete no eran solamente los jóvenes, la próxima generación; eran personas que habían ido a vivir en otros países. Habían comenzado a hablar en diferentes idiomas. Ellos habían sido influenciados por otras culturas y eso se les dificultó volver a conectar con Dios y renovar de la manera en que Dios les habían dado para vivir en su amor y justicia, una luz para todas las naciones.

Y ese es el reto, el ministerio emprendemos hoy. Es el Ministerio de la Conexión.

La semana pasada Dios me envió un visitante. Él llegó y se sentó fuera de la Iglesia. Llegó para la oración – para darle valentía para emprender un viaje. También llegó a hacernos entender y enfocarnos en el Ministerio de la Conexión. Este joven crió en Pilsen. Se involucró en el la venta de drogas, vendiendo y vigilando el territorio de su pandilla – y hasta matando para proteger su territorio para la venta de drogas. Fue arrestado y enviado a la cárcel por cuatro años.

Antes de que fue arrestado se casó con una mujer joven y tuvieron una hija hermosa. Todos hemos visto la misma historia muchas veces. Tener un hijo te hace pensar. ¿Qué haces con tu vida? ¿Qué tipo de vida se va a dar a ese niño? ¿Te vas a proteger a ese niño o vas a poner a ese niño en la vida de la calle, la vida de la muerte? El matrimonio y el niño le hizo pensar, pero no lo detuvo. Todavía en el cuarto año en la cárcel, comenzó a reunirse con un capellán, rezando y leyendo la Biblia. Cuando entró en la cárcel le dijo a su esposa que ella debe olvidarlo. Esa es una de las cosas que hizo para ayudarle pasar su tiempo encarcelado. Esa es una de las cosas que haces cuando sabes que la vida que llevas no es bueno para el niño que quieres.

Así en el cuarto año en la cárcel llegó a una decisión para comenzar una vida que le haría merecedor de su esposa e hijo. Cuando salió de la cárcel, él la llamó, hablaron y le contó su decisión. Este país y el desorden en que viven nuestros jóvenes no se lo hizo fácil. Fuera de la prisión, es difícil conseguir un trabajo. Y los hermanos que tenían antes, las únicas personas que le conocían, sus amigos, ellos le iban a jalar a la vida del pasado. A veces nosotros somos como los cangrejos en un barril. Cuando uno trata de salir, los demás lo jalaba para atrás.

Consiguió un trabajo pero sus ex amigos lo jalaban. Perdió su trabajo. Su esposa se la llevó a su hija y se huyó. Desesperado para intentar empezar de nuevo, él peleó con sus antiguos amigos y ellos trataron de matarlo. Él se huyó también, sin ningún trabajo, sin lugar para vivir, nadie que podía confiar en él, ninguna mujer y ninguna hija.

Sentía como se dice en el Salmo que leemos hoy. “Afilan sus lenguas como espadas y apuntan palabras crueles como flechas mortales. Disparan desde la emboscada a los inocentes; disparan repentinamente, sin miedo.” Él sentía que no podía permanecer en la ciudad porque luego él podría ser arrastrado hacia la única vida que conocía, la única vida que lo aceptó – pero él había perdido el sueño, la visión que él había esperado en la cárcel. Él estaba pidiendo oración, por la fuerza, sólo para recoger y dejar la ciudad, para empezar de nuevo.

¿Qué buscaba cuando consiguió salir de la cárcel? ¿Qué fue lo que le llamó, pero que el mundo le negó?

La noche después de que hablé con este joven hermano, yo vi una película llamada “Una boda para Bella.” Giovanny y Héctor: quiero que muestren esa película esta semana en la noche de películas. En la película, un joven italiano había perdido a su propia madre y fue criado por una mujer llamada Bella, que tenía una familia fuerte y manejó una panadería. Se convirtió en un panadero. También tuvo una hija que había abandonado el hogar. Cuando el joven descubrió que Bella estaba a punto de morir de cáncer, quería hacer algo por ella. Hizo arreglos para que la hija regrese a casa. Luego la convenció a casarse, sólo para que Bella podía ver la boda.

Se supone que no era un matrimonio real – solo una boda para Bella. Pero el joven y la hija comenzaron a compartir sus sentimientos. Él dijo: “Te estoy diciendo cosas que nunca pensé.” Lo que ambos dijeron era que se sentían desconectados. No encontraron ningún significado en sus vidas. Y sentían que se habían convertido en personas que ellos mismos no respetaron, y que formaron parte de una cultura de explotación. Ella murió antes de que pudieran tener la boda – ¡pero decidieron casarse de todas maneras!

Lo que estaban buscando, lo que mi visitante la semana pasada estaba buscando, fue una conexión con a una forma de vida que puso a la familia y el amor y el respeto y la justicia en primer lugar. Estaban buscando una vida que era tan difícil de encontrar en el mundo que les rodea. Dios había proporcionado a un pueblo de inmigrantes una vida de fe – pero esta generación se la ha perdido y no se pudo conectar con esta vida.

En la película ellos encontraron esa conexión – pero la vida no es una película. Mi visitante no pudo encontrar su camino por el barril de cangrejos que le jalaba hacia abajo. Su única solución era llegar en un autobús de Greyhound y encontrar un lugar donde nadie lo conociera para que podía empezar de nueva. ¡No es fácil para esta generación!

Ahora cuando les cuento la historia de este joven hermano de la calle, puede ser que ustedes conocen gente así – usted puede ser así. O usted puede decir, “mis hijos no son así” o “Yo no soy atrapado en las pandillas así.” Lo que les digo es que en realidad muchos están atrapados como ese joven hermano. Además, la influencia que ellos tienen sobre la generación entera de jóvenes es tan poderoso que tenemos que aprender cómo ayudarles salir fuera del barril o vamos a perder toda una generación. Y esto será muy mala porque son “Los conectores” de la gente a quien Dios ha enviado a este país con un destino.

Es natural que la gente joven, comenzando a una edad temprana, se rebelan. Es parte de la vida. Y para ellos es bueno que aprenden pensar por sí mismos y a rechazar las cosas que hemos aceptado que no deberíamos haber aceptado.

Cuando ellos se rebelan, miran alrededor de lo que está allí para ellos. Algunos de ellos ven sueños de riqueza y estatus. Quieren convertirse en ricos y famosos. En su mayoría son todos decepcionados. Además, cuando se meten en la competencia por el éxito, se dan cuenta que se les está convirtiendo en contra de los valores que su gente atesoraba, en contra la fe de su pueblo. No llegas a ser exitoso en este país como un niño de padres indocumentados, como mexicano; a lo mejor llegarás a ser exitoso, si tienes la suerte, como un americano. Tienen que cambiar su manera de hablar porque si fueran realmente americanos sus padres no tendrían que vivir en las sombras, o ser recogidos y deportados; ustedes no estarían perfilados de manera racial y no recibían discriminación – así que cambian para tener éxito y se desconectan de los valores y la fe de su gente.

Frente a la decepción – o sin querer ser hipócritas, otros regresan a la vida de la calle. Es una vida de resistencia. Allí pueden estar orgullosos de ser mexicanos. Allí pueden estar orgullosos de su pueblo. Y por lo tanto, esos rebeldes que eligen esta forma de vida tienen una gran influencia sobra de próxima generación y su totalidad. Y hay una verdad en esta forma de vida. Por esto ellos definen la música y el lenguaje popular. Aún así, la vida en la calle tiene un fundamento económico y reglas que deben respetarse debido a tal economía. Es la economía que llamamos dinero de sangre y sus reglas son las reglas de la violencia y la muerte.

Veinte millones de personas en los Estados Unidos – muchos de ellos bien acomodados – compran drogas ilegalmente. Esto crea un mercado para la producción ilegal y la venta ilegal de drogas ilegalmente desde México y hacia abajo de todo el continente. Dado que no existen leyes para guiar este negocio, está guiado por la ley de la pistola. Y las armas son suministradas por empresas en los Estados Unidos para obtener grandes ganancias.

Sesenta mil personas han sido asesinadas en México desde 2009 en estas guerras de drogas. Miles han muerto aquí en las calles de ciudades estadounidenses, en Pilsen, en estas guerras de drogas.

Debido a políticas como TLCAN (NAFTA), millones de jóvenes no pueden encontrar trabajo en México – y miran a los cárteles para sobrevivir. A causa del desempleo aquí en Chicago, miles entran a las organizaciones de las calles. Se convierten en soldados para proteger sus mercados de drogas. Y reclutan. Y cuando matan, cuando toman una vida, la luz sale de sus ojos. ¡Su humanidad es robado de ellos por lo que hacen, por la maldad del dinero de sangra!

Y así es que tenemos una generación que está atrapada entre la hipocresía del éxito y la deshumanización de la calle. Están desconectados de su historia y su gente. Es justo que ellos rebelan, que piensan por sí mismos y rechazan lo que la generación anterior les ha hecho mal. Pero deben ser capaces de conectarse con lo que es bueno y fuerte en su historia. Deben ser los que se logran renovar la fe y la integridad de su gente. Pero ellos están jalados para atrás, desconectados, separados incluso entre sí.

Jesús dijo “yo soy la vid; ustedes son las ramas. Si permanecen en mí y yo en ustedes, darán mucho fruto.” Recuerde lo que eso significa. Jesús vino a renovar la fe y la unidad de un pueblo y su relación con el amor y la justicia de Dios. En su enseñanza y su curación mostró al pueblo lo que significaba estar conectado a Dios y al pueblo de Dios. En su crucifixión y resurrección, condenó a los dirigentes por su hipocresía y el pueblo por su silencio. Proporcionó una manera para que las personas podrían conectar con la vid verdadera.

Esteban y los siete eran como los jóvenes de hoy. Se criaron en otra cultura. Algunos ni siquiera sabían su propio idioma, su propia historia. La dominación romana les hizo sentir como si no estuvieran nada. Algunos de sus propios padres eran hipócritas — o al menos había permanecido silencios frente a la hipocresía. Algunos de ellos eran ilegales, fuera de la ley. Hubo bandidos, forajido; recuerde que Jesús fue crucificado entre dos de ellos y la multitud había elegido Barrabás sobre Jesús.

Lo que estoy diciendo en esta sexta semana de Pentecostés es que las Escrituras nos están clamando. Ayuden a esta generación de Estebanes a hacer el camino. Ayúdenles a convertirse en los conectores entre las personas elegidas por la Virgen de Guadalupe hace quinientos años y las generaciones que desafiarán y cambiarán esta nación. Enséñales lo que saben y denles la autoridad para hacer su propio camino, para ser conectado y para ser conectores.

En unos días, vamos a tener setenta jóvenes aquí cada día. Van a estar luchando por la vida de nuestra comunidad a través de los 4 más 1 para obtener 20 programa de salud y el programa de defensa legal. También estamos empezando una campaña para exponer el negocio de dinero de sangre que mata a tantos y roba la humanidad de tantos más. Vamos a tratar de enseñarles lo que sabemos. Vamos a darles la autoridad para llevar a un pueblo del lío en que estamos. Y vamos a darles un lugar donde pueden estar firmes entre la hipocresía y la muerte para que no tendrán que ir el autobús de Greyhound, para que pueden encontrar su destino aquí.

Hoy oramos para que el poder del Espíritu de un Dios todopoderoso  esté con ellos. Cuando están atrapados entre la hipocresía del éxito y la deshumanización de la muerte, que Dios les muestre la forma de conectar con lo que es bueno en la historia de su pueblo y para que sean los conectores para una nueva generación que creciendo a su alrededor. Que Dios les muestre los peligros comunes que les enfrentan y el destino común que están llamados a cumplir, para que se abren sus corazones a los demás y permanecer juntos con los demás.

Dios todopoderoso, que les hagan saber que tengan un destino. No es con las “Kardashians” – tampoco es con los “Scarfaces.” Es un destino para encontrar justicia en sus vidas y en sus relaciones, en la lucha de su fe y su gente. Ayúdenles a ver más allá de las trampas y los engaños, y ver la verdad de lo que está delante de ellos. Ayúdenles a ver los contornos de la batalla que les enfrentan, las posiciones que el enemigo ha tomado. Dios está con ellos. El Espíritu Santo puede ser el viento a sus espaldas, son los conectores de Dios.

 

SANTA SCRIPTUES DE LA SEXTA SEMANA DE PENTECOSTÉS

Salmos 64

Escucha, oh Dios, la voz de mi queja; protégeme del temor al enemigo.  Escóndeme de esa pandilla de impíos, de esa caterva de malhechores. Afilan su lengua como espada y lanzan como flechas palabras ponzoñosas.  Emboscados, disparan contra el inocente; le tiran sin temor y sin aviso. Pero Dios les disparará sus flechas, y sin aviso caerán heridos. Su propia lengua será su ruina, y quien los vea se burlará de ellos. La humanidad entera sentirá temor: proclamará las proezas de Dios y meditará en sus obras.

 
Juan 15:5-8 la vid verdadera

Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada.  El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman.  Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá.  Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos.

 

Hechos 6:3-7  Elección de los siete

Hermanos, escojan de entre ustedes a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu y de sabiduría, para encargarles esta responsabilidad.  Así nosotros nos dedicaremos de lleno a la oración y al ministerio de la palabra.Esta propuesta agradó a toda la asamblea. Escogieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, un prosélito de Antioquía.  Los presentaron a los apóstoles, quienes oraron y les impusieron las manos. Y la palabra de Dios se difundía: el número de los discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén, e incluso muchos de los sacerdotes obedecían a la fe. 

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